Una taza de cereal con leche es para muchos sinónimo de un desayuno nutritivo pero, ¿Realmente es así? Conoce cuáles son los alimentos infaltables para que comiences tu jornada de la mejor manera.

Lo primero es dedicarle un tiempo al desayuno. A veces solo comemos “cualquier cosa” o lo que es peor ¡No comemos nada! Esto es un grave error.

Nuestro cuerpo necesita combustible y gracias al desayuno las funciones metabólicas es que este  puede funcionar de forma adecuada. Recuerda: el título de la ‘comida más importante del día’ no es gratuito.

Comer en la mañana repone los niveles de glucosa, una de las fuentes de energía que necesita nuestro organismo. Por eso, lo esencial para que un desayuno nos brinde la energía necesaria para comenzar el día es que tenga proteínas, lácteos, grasas saludables y carbohidratos.

¿Dónde encontrarlos?

Proteínas: huevo, el jamón, el queso, la salchicha de pavo, entre otros. Ayudan a la formación de tejidos y músculos;

Grasas saludables: Las más recomendables son los frutos secos y las almendras. Su función: aportar a los procesos metabólicos.

Carbohidratos: frutas y cereales, las cuales te brindan vitaminas y fibra y las harinas, que te dan energía.

5 tips para tener en cuenta

1.       Un desayuno debe incluir los nutrientes que acabas de leer. Consúmelos pero en las cantidades adecuadas.

2.       Bebe agua cuando te levantes. Esto te ayuda a activar el metabolismo y a aumentar la sensación de saciedad a la hora de comer, además de hidratarte.

3.       No te saltes el desayuno.

4.       Dependiendo de tus necesidades (bajar, subir o mantener tu peso) consume uno o dos carbohidratos al desayuno.

5.       ¡Que nunca falte la proteína! Es lo más importante; aumenta tus niveles de energía, te ayuda a perder peso y a mejorar tu sistema inmunológico.