El cuidado de nuestro organismo es una labor diaria. Mantener el equilibrio mental y físico es un reto que todos afrontamos para poder preservar al máximo la buena salud, por lo que llevar una dieta balanceada desde el amanecer hasta que anochece, es una de las claves para lograr dicho objetivo.

Por eso, acá te damos algunos consejos que puedes poner en practica para contribuir con tu bienestar y afianzar hábitos de alimentación saludables durante toda la jornada.

Las 3 comidas principales del día son: el desayuno, el almuerzo y la cena. Es importante que no omitas ni remplaces ninguna de ellas.

La primera ingesta del día, debería incluir alimentos que aporten proteína como la leche y sus derivados, las carnes, los productos cárnicos o el huevo. También es necesario y muy importante incluir alimentos que aporten energía como las harinas o cereales integrales y sus productos. Otra buena opción para este aporte de energía son las frutas, que adicionalmente aportan vitaminas y fibra.

Un ejemplo puede ser: jugo de naranja, jamón serrano, tostadas integrales y queso feta. Para los amantes del café, otra opción podría ser acompañarlo con leche (preferiblemente semidescremada) con un sándwich de pan integral, tomate y queso fresco. 

El almuerzo, debe constituirse por la combinación de proteína, carbohidratos, grasas ‘buenas’,  y verduras. Por lo general, las proporciones que estos grupos de alimentos deben tener en tu plato son: verduras o frutas, debe ocupar ½ del plato en donde se sirva; la proteína puede ser carne, pollo, pescado o sus derivados o mezclas vegetales con soya y leguminosas, deberán ocupar ¼ del plato; finalmente, el otro ¼ del plato deberá estar ocupado con carbohidratos que pueden ser cereales como arroz o quinua, plátanos o tubérculos como la papa o la yuca.

La cena, debe ayudarnos a tener un descanso placentero. Por eso, debe ser ligera y que satisfaga el apetito hasta volver al inicio de la jornada; para ello, se recomienda ingerir cantidades moderadas de proteínas, como pescados, carnes magras o huevos. Como recomendación, los lácteos, frutos secos y cereales-sin azúcar pueden favorecer la conciliación del sueño pues estos contienen triptófano, un aminoácido precursor de serotonina, que dará la sensación de tranquilidad al cerebro.

La mayoría de veces, necesitamos snacks o bocadillos que nos permitan, entre comidas, continuar con nuestras labores; por tal motivo, las conocidas onces o meriendas, deben contener opciones sanas. Entre las elecciones recomendadas están: un puñado de frutos secos, yogur con trozos de fruta, tostada de pan integral con aguacate o crema de maní, o simplemente un trozo de una fruta de tu preferencia.

Ten en cuenta que una dieta balanceada debe tener un aporte de proteínas, carbohidratos, grasas de origen vegetal, verduras y frutas. Cabe mencionar que la preparación de las comidas también juega un papel fundamental, el uso excesivo de sal, grasas, condimentos o salsas, podrían causar un efecto adverso, por lo que se deben usar con moderación o prescindir de ellas.

Lo más importante en una dieta balanceada es establecer y respetar unos horarios de alimentación. Aquellas dietas que privan de la ingesta de alimentos durante el día claramente no traen beneficios, por el contrario traerán efectos colaterales negativos para tu salud física y mental. Recuerda incluir líquidos como el agua y que siempre antes de iniciar una dieta o cambiar tu alimentación, visita a un nutricionista cualquier régimen alimenticio, pues de acuerdo a tu cuerpo y a tus necesidades, hay recomendaciones específicas a las que debes tomar atenta nota.

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