Nuestras preferencias por ciertas bebidas dependen de muchas variables, son fruto de los gustos innatos que vienen con nosotros pero también el contexto que nos rodea es en parte el que influencia de las decisiones que tomamos a la hora de consumir o no ciertos comestibles o bebidas: la región, el clima, la cultura, los productos que se dan en la zona donde habitamos, son algunos de estos elementos que empiezan a definir nuestro gusto.

El café es un buen ejemplo para demostrar que no importa la edad o la tradición de un producto, este puede variar y renovarse para permanecer en el consumo masivo de la gente; el café sigue estando tan vigente como cuando se hicieron sus primeras plantaciones, por sus características de sabor, aroma y hasta medicinales, pero hasta él, con una historia tan larga y fuerte de tradición ha sido objeto de cambio e innovación. El café frío es el mejor ejemplo de estas innovaciones que ha tomado una fuerza sin igual en las últimas décadas. Por supuesto no es gratis, sus beneficios de hidratación, la practicidad para ser portable sin quemarnos y llevarlo en nuestro día a día tan agitado y sus propiedades energizantes son las principales razones de tal tendencia.

Si eres de los que prefiere la acostumbrada taza de café caliente, date la oportunidad de innovar y consumirlo frío, si por el contrario ya haces parte del grupo de fanáticos de esta bebida, experimenta nuevas y deliciosas opciones para disfrutarlo frío en cualquier momento. 

Carulla