Cuando hablamos de parrilla nuestra mente se transporta inmediatamente a una gran  punta de anca, a una gruesa tira de asado, a unas suculentas costillas de cerdo y, por qué no, a algunos de nuestros embutidos preferidos, cómo el chorizo, la longaniza o una buena porción de morcilla.

Por otro lado, cuando llega Semana Santa, nos alejamos de la parrilla y de todos los rituales que la rodean, de esa grandiosa y prodigiosa técnica que puede deleitar hasta los más exigentes y variados paladares. Pero lo que muchos no saben es que en un asado podemos cocinar cualquier tipo de alimentos, y no sólo las carnes rojas.

Realmente, para empezar una buena parrillada simplemente hay que contar con un poco de suerte para escoger un día soleado, tener una moderada cantidad de carbón seco o un asador a gas. Incluso, para los que así lo preferimos, tener la voluntad de soplar hasta obtener la brasa perfecta.

Para comenzar nuestra parrillada, no hay que ser un gran Chef, simplemente tener una buena actitud, un buen aceite de oliva, sal parrillera y los condimentos de nuestra preferencia. En cuanto a la proteína que escojamos, es de suma importancia centrarnos en su buena calidad. De esto dependerá gran parte de nuestro éxito.

Entre los pescados ideales para una parrilla están el salmón, el Róbalo, el Mero, la Tilapia, la Sierra, y la Corvina, en fin, un sinnúmero de especies que nos obsequian las aguas colombianas para disfrutar de una espléndida tarde o, por qué no, una inigualable lunada.

Tampoco dejemos de lado los langostinos, calamares y pulpos, que acompañados de los vegetales de nuestra preferencia pueden maridarse para obtener la mejor combinación. Qué no falte un buen queso tipo Provolone para agregar en el carrito de mercado, y el postre ideal podría ser una exótica piña asada a la parrilla.

¡Buen provecho!

 

Jorge Villamil