Trae un poco de París a casa sirviendo en tu mesa una de las comidas de la cultura francesa que, aunque a diferencia de nosotros no es la más importante del día, sí es una tradición para compartir en familia.

El Chef Panadero Arnaud Corbeau, de la panadería parisina Eric Kayser en Bogotá, nos contó de qué se compone un verdadero desayuno francés para que tú lo puedas replicar y compartir con tu familia sin salir del calor de tu hogar.

Aunque no lo creas, a diferencia de otras culturas como la nuestra, los franceses no comen huevo al desayuno. Para ellos, este alimento está presente en el almuerzo, pero especialmente para la cena, así que de entrada, olvídate de los tradicionales huevos revueltos o de un omelette y reemplázalos por un delicioso pan fresco, el principal protagonista de un auténtico desayuno francés.

Tal como sucede en la encantadora ciudad luz, antes de servir todo en la mesa, haz fila en la panadería más cercana a tu casa y compra un pan baguette, unos croissants y un inigualable pan de chocolate hojaldrado, eso sí, todos recién salidos del horno, ese es un punto clave. Ya en casa, recuerda colocar sobre la mesa mantequilla con sal y una exquisita mermelada casera, sabor a fresa, albaricoque, naranja o mora, cualquiera de estas queda muy bien, pues todas son de tradición francesa.

Por último y no menos importante, acompaña la comida con bebidas calientes: café o chocolate. Eso sí, el café debe ser fuerte, preferiblemente un espresso, para estar a tono con el estilo francés.

¡Ahora, ya que has traído un poco de Francia a tu cocina ¡bon appétit! 

Carulla