Dicen que el queso nació por una exquisita casualidad, cuando años atrás la leche de unos pastores se fermentó y la curiosidad los llevó a experimentar hasta dar con este delicioso manjar. Cierto o no, lo que sí es seguro es que el queso es un alimento al que no podemos resistirnos.

 La curiosidad nos llevó a hablar con Luis Felipe Gutiérrez, profesor asistente del Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos (ICTA), para descubrir cuáles son esos quesos que solo un experto se atreve a comer.

 Para Luis Felipe podrían ser muchos, pero se aventura y menciona cinco: Emmental, Manchego, Gruyère, Camembert y Roquefort. Sin embargo, diferente a lo que estás imaginando, estos quesos no son tan raros como su nombre.

 El interior del queso Emmental está lleno de agujeros, su textura es suave y su color es amarillo. Si te preguntas por su sabor, podemos decirte que es similar al de la nuez. Cuando decidas probarlo, que sea en un fondue o acompañado por pan, fruta o un buen vino.

 De origen español, el queso Manchego es de corteza dura con marcas en zigzag y suele tener algunos agujeros pequeños. Su sabor es para los que son un poco más osados, porque es ácido, fuerte y algo picante. Arriésgate y pruébalo con vino tinto o pan.

Al Gruyère lo identificas por su color marfil a amarillo claro y por sus ojos muy pequeños, que están distribuidos regularmente de unos pocos a abundantes. Cuando lo pruebes te deleitarás con su sabor delicadamente afrutado. Luis Felipe recomienda calentarlo para preparar gratinados, sopas y fondues. También puedes incluirlo en tus ensaladas verdes o acompañarlo con vino blanco.

 El Camembert, de textura suave, algo elástica y grasosa, tiene un sabor fuerte y picante con olor a amoniaco. Si decides degustarlo, que sea en entremeses, sándwiches o untado en pan baguette o galletas. Pero, si quieres sorprender anímate a gratinarlo con manzanas. Va igual de bien con vino tinto o blanco.

 El Roquefort, por su parte, es un queso azul de origen francés, de textura firme, lisa y fácil de untar. Con un sabor fuerte, ligeramente salado y algo picante, se consume en pequeñas cantidades, untado sobre galletas o pan. También, puedes pensar en este queso como un ingrediente para preparar tus salsas y aderezos. Para maridar, que sea con vinos dulces como el Sauternes o el Oporto, porque ayudan a contrastar su fuerte sabor, asegura Luis Felipe.

 Y si en la cocina indiscutiblemente te gusta tomar riesgos, deberías probar los quesos semiblandos como el Gouda y los blandos como el Brie y el Cottage. ¿Te animas?