Se acerca Navidad, sin duda alguna la época del año más esperada por todos. Desde ya las familias hacen sus listas de regalo y comienzan a planear en dónde y cómo celebrar el 24 de diciembre.

Alrededor de esta fecha existen muchas tradiciones, una de ellas, reunirse en familia para compartir y comer un exquisito pavo, el plato principal de la cena navideña. Pero, te has preguntado, ¿cómo nació esta costumbre? Los primeros en disfrutar del exquisito sabor de la carne del pavo fueron los aztecas, la diferencia es que ellos llamaban a esta ave guajalote.

 En el siglo XVI, cuando los españoles llegaron a México, impulsados por los indígenas, se atrevieron a probar la carne de lo que ellos creían, eran gallinas gigantes. Fue tal su gusto por el guajalote, que de regreso a Europa el conquistador Hernán Cortés se llevó el ave para España y dio a conocer su carne entre la realeza española.

Por su excelente sabor, la carne de pavo se hizo popular entre los nobles de España y gracias a los jesuitas, con el tiempo en el menú para celebrar la Nochebuena se institucionalizó el pavo como plato principal. Entretanto, en los bosques de Canadá, los franceses también se encontraron con el pavo y lo llamaron dinde. Allí, el ave sirvió de alimento a los peregrinos que habían llegado desde Inglaterra, creando el Día de Acción de Gracias.

 Cuando este grupo de peregrinos colonizó Estados Unidos, al igual que los españoles, llevaron con ellos el pavo y popularizaron en esta región el consumo de su carne. Desde entonces y hasta hoy, por su tamaño y exquisito sabor, la carne de pavo se convirtió en tradición en diferentes partes de Europa y América, como plato obligado en fechas especiales como la cena de Navidad.

 Algunos datos curiosos del pavo:

 §  El político estadounidense Ben Franklin, propuso al pavo como el ave oficial de los Estados Unidos.

 §  86 libras pesa el pavo más grande conocido hasta ahora.

 §  Un pavo adulto tiene alrededor de 3.500 plumas.