Sin duda alguna la comida de nuestra costa atlántica es reconocida por su innumerable variedad de preparaciones aportada por culturas nativas y foráneas, estas han desarrollado una gastronomía llena de folclor y alegría.

Vegetales, hortalizas, frutas, animales y cereales nativos, propios de esta zona del país, componen un equilibrio entre la alimentación y el gusto por la comida. En mi opinión la comida costeña tiene un protagonista y es su gran surtido de frituras. Influencias árabes, africanas, indígenas y europeas han aportado de alguna manera a la gastronomía que hoy conocemos y alguna vez hemos comido.

No es raro caminar por las calles de Cartagena, Santa Martha o Barranquilla y encontrar algún puesto de comida en la calle (Para mí, los mejores) en donde las clases sociales no tienen problema en reunirse alrededor de una paila con aceite y degustar una arepa de huevo. Esa noble masa inmersa en aceite, en donde secretos ancestrales solo saben a simple vista la temperatura correcta del aceite y el momento preciso para insertar el huevo en la mitad de esta. Sus movimientos lentos y pacientes hacen que la masa se infle y el huevo tenga una cocción perfecta. Para mi gusto, un poco de picante termina por hacer de este plato, algo adictivo.

Pero eso no es todo, cuadras más adelante, encontraremos a otro grupo de personas, que de pie o sentados están alrededor de otra paila, pero esta vez su protagonista es la yuca. Esa hortaliza de raíz que a lo largo de siglos no ha dejado de gustar y ser apreciada en nuestra gastronomía. Hablamos de la famosa carimañola, ese pastel de yuca frito (por su puesto) relleno de carne, queso o pollo y una salsa a base de tomate. Tenerla en las manos aún caliente, empezar a degustar la suavidad de su masa, el crocante de su cocción y el sabor extraordinario de su relleno hace que la incomodidad si está sentado en una silla o en la acera de la calle pase a un segundo plano. No olvide colocarle un poco de suero costeño… Otra delicia.

Pero los fritos no lo son todo, su amplia gastronomía tiene espacio suficiente para probar sus innumerables jugos. El corozo, el favorito de locales y extranjeros. Sus sabores ácidos y textura suave hacen que lo probemos dos, tres o cuatro veces en el mismo día y nos cansemos de seguir eligiéndolo.

¿Qué es lo más rico de la comida costeña? Sería irresponsable encasillar solo dos o tres platos de tan inmensa variedad. Butifarras, mote costeño, queso costeño, ceviches, sancochos, sopas, arroces y postres no alcanzan para determinar cuál es el mejor.

No quiero dejar de mencionar la importancia que tiene los departamentos de Córdoba, Sucre y la Guajira. Su influencia árabe e indígena prevalece cada día. Su excelente manejo y conocimiento del cordero o chivo no tiene nada que envidiarle al resto de la región.

Solo me resta decir, lo mejor de la comida costeña… Es comerla.

Jorge Villamil Martínez