Lo primero que se debe tener en cuenta es que ninguno es mejor que el otro, acá ya es un tema de gusto.

Pero… ¿Por qué algunos lo prefieren en grano?

 Hay quienes aseguran que llevarlo a casa en grano les garantiza disfrutar de su calidad total, porque el grano conserva mejor las características de sabor, aroma y sus aceites esenciales. De esta manera perderá los aromas en el agua que usas para prepararlo y menos en el aire, ya que el café pierde su aroma después de unos 15-20 minutos después de molido.

¿Y qué tal molido?

Esta es tal vez la opción más popular, porque existe una gran variedad de marcas y elaboraciones en el mercado, es mucho más práctico de preparar y lo puedes usar en cualquier momento.

Otra ventaja significativa es que resulta más económico, comparado con el café en grano.

Cual sea el que decidas usar, debes tener en cuenta los siguientes puntos, para que siempre disfrutes del mejor sabor en casa:

·       Cuando el café está molido se acelera su proceso de oxidación y de pérdida de propiedades como aromas y definición de sabor, así que procura comparar en pequeñas cantidades y usarlo rápidamente.

·       Si lo que quieres es llevarte el grano, solo muele la cantidad que usarás. Se aconseja por taza moler ocho gramos, lo que equivale a una cucharadita.

·       Sin importar la presentación que tengas, cuídalo de la luz. Preferiblemente ponlo en un lugar con sombra y apartado de zonas calientes y húmedas de tu cocina.

·       Si lo vas a sacar de su empaque para ponerlo en algún recipiente, asegúrate de que siempre este bien cerrado para que no le entre aire.

·       Y por temas de calidad y de amor a tu paladar, procura no consumir un café que supere los 15 días de tostión.

Carulla