La tomamos caliente, con queso, con limón, cuando tenemos frío o si nos da gripa. En muchas regiones del país, es el acompañante ideal de una mazamorra y uno de los ingredientes básicos que están en los hogares. Conoce a continuación su valor y aporte a la gastronomía y a tu organismo.

La panela tiene muchos usos en la cocina, más allá de los tradicionales. ¿Quieres saber qué hace tan especial la panela y cómo la puedes utilizar para darle un toque especial a tus comidas? Acá te lo contamos.

Detrás de cada trozo de panela que consumes suele haber un cuidadoso proceso de elaboración para asegurar que lleves a casa lo mejor de este producto, que se extrae de la caña.

Lo primero, la molienda de la caña en los tradicionales molinos (trapiches) que los productores utilizan. Luego, la evaporación para concentrar sus jugos y, posteriormente, un proceso de moldeo (en bloque u otras formas) para luego almacenarse y ser enviada a distintos rincones del país y del mundo.

Su sabor, además de ser ideal para acompañar postres o endulzar jugos nos aporta energía por su contenido de azúcares. Su valor nutricional es bajo, aunque puede contener pequeñas cantidades de vitaminas y minerales. Actualmente cocineros tradicionales, organizaciones de productores de panela y chefs la han empezado a incluir en sus preparaciones de sal.

Por ejemplo, la Federación Nacional de Productores de Panela, Fedepanela, recomienda usarla en platos de sal como carnes (a manera de reducción) o en el guiso que acompaña platos típicos como fríjoles o lentejas. El secreto está en combinar los sabores dulces con los salados y balancearlos.

¡Anímate a experimentar con especies como pimienta, sal, frutas ácidas, jengibre y saca el chef que llevas dentro de ti!