La cerveza es una de las bebidas fermentadas más antiguas y populares de la historia. Aunque su origen no se ha determinado con precisión, se cree que está ligado a los primeros asentamientos humanos y comienzos de la agricultura en el año 10.000 antes de cristo.

En la actualidad, el único registro escrito existente se encuentra en unas tablas de arcilla del año 4.000 antes de cristo, halladas en Sumeria, antigua región de Mesopotamia. Por consiguiente, se les atribuye a los sumerios, ser uno de los primeros autores de esta popular bebida.

Otras culturas

A lo largo de la historia se encuentran evidencias de la fermentación de granos y cereales en diferentes culturas alrededor del mundo, por ejemplo, en China hacían una bebida a base de cereales como, arroz, trigo, mijo y cebada, a la cuál llaman “kiu”; en el imperio Inca crearon una bebida fermentada a base de maíz conocida como “chicha”.

Los antiguos egipcios crearon una bebida que llamaban “zythum” o “vino de cebada” y era utilizada para acompañar los rituales funerarios o celebraciones espirituales. La base de esta bebida era el pan sin hornear sumergido en agua para después fermentar en las altas temperaturas y ser consumida por la clase alta de esta cultura.

Durante la edad media los monjes del norte de Europa incorporaron en la producción de la cerveza una planta llamada “lúpulo”, logrando un mejor sabor y un mayor tiempo de conservación. Este ingrediente ayudó a que la bebida se popularizara y expandiera en otros países de Europa.

Las primeras fábricas de cerveza surgieron en el siglo XIV y XVI, en las que se destacan las de Zittau y Hamburgo. El duque de Baviera Guillermo IV en el siglo XV, promulgó la primera ley de pureza de la cerveza alemana, que establecía para su elaboración el uso de malta de cebada, agua, lúpulo y levadura, como únicos ingredientes.

Al llegar la revolución industrial en el siglo XVIII, se incorpora maquinaria que masifica y perfecciona la producción de esta bebida. En el siglo XX países como Alemania, Rusia, Estados Unidos, Brasil y Reino Unido se convierten en los principales productores de cerveza, posicionándose esta como la bebida fermentada más popular del mundo.