Siempre intentamos equilibrar nuestra alimentación, ya sea por instinto, por lo que nos dice un amigo, o guiándonos en los mitos que existen en torno a la comida, desconociendo que cada cuerpo funciona de manera diferente. Te contamos cómo es posible lograr un balance, de la mano de un experto.

Daniel Alejandro García Castro, Licenciado en Educación Física y Deporte y Especialista en Nutrición, nos da algunos consejos para aprender a organizar las comidas de una manera saludable:

1.    La clave está en contar las calorías consumidas

Ten presente que la cantidad de calorías que necesitas dependen de tu estilo de vida, tu talla y la actividad física que realices. Sí tu trabajo te exige un desgaste mayor es recomendable añadir más arroz, avena y pasta para generar mayor energía. 

2.    Dale mucha importancia al desayuno  

Desde que te acuestas, has permanecido en ayuno (aproximadamente durante 8 horas desde la última comida), tu estómago está vacío y no hay una fuente de energía para las labores diarias, así que si lo saltas, el cuerpo empezará a consumir el músculo, desencadenando un incremento de glucosa (azúcar) en el cuerpo y haciendo que tus depósitos de grasa aumenten, así que ¡nunca salgas de la casa sin desayunar! 

3.    Aprende a medir las porciones

Imagínate un plato dividido en tres partes de la siguiente manera: 40%, 30%, 30%, para completar un 100% del tamaño del plato; la proteína (carne, pollo, pescado, etc.) será el 40%, un 30% será el carbohidrato, comúnmente llamado “harinas”, (preferiblemente pasta o avena) y en el otro 30% están las verduras (es recomendable el brócoli y la espinaca por su alto contenido en calcio).

4.    Distribuye las comidas por un lapso no mayor a tres horas y media  

De esta manera aceleras el metabolismo del cuerpo. Las comidas básicas son el desayuno, el almuerzo y la cena, pero entre cada comida, el cuerpo necesita recibir energía extra, así que son necesarias las llamadas "medias nueves" en la mañana y "onces" en la tarde; para completar un total de cinco comidas al día, que deben incluir frutas, verduras, proteínas, cereales, y en la menor medida posible: grasas extras o azúcares.