A la hora de comprar la carne, muchos ignoramos su proceso de maduración y la importancia que esto tienen para definir su sabor. Es necesario que entre en reposo para permitir que los músculos se relajen, así la rigidez desaparecerá dándole al producto una contextura blanda y sabrosa. Este proceso en la industria cárnica puede durar hasta unos 10 días antes de su comercialización. Existen dos alternativas de maduración, la primera es la maduración en seco, que consiste en dejar la carne en reposo en un ambiente a temperatura y humedad controlada por un período prolongado. Es por esto que, para este tratamiento, únicamente se seleccionan productos cárnicos de alta calidad y con un alto contenido graso repartido de forma uniforme en toda la pieza. Todo esto con el fin de obtener una textura más suave y sabrosa, claro, aumentando el precio del producto por lo que solo encontramos este tipo de carnes maduradas en establecimientos de alta calidad. El segundo método requiere menos tiempo para la maduración de la carne, luego, se empaca al vacío conservando todos sus jugos naturales. Como podemos ver el segundo procedimiento es mucho más rápido y tiene un menor precio, pero, nos deja un producto medianamente satisfactorio; todo lo contrario, a la maduración en seco donde la carne se convierte en un producto totalmente exquisito.

Sea cual sea tu elección, te recomendamos adobar tu carne para potencializar su sabor, conservarlo y proporcionarle otros matices de textura y gusto. Hay muchas formas de adobar, claro, según el tipo de carne que tú elijas, pero puedes comenzar con la forma sencilla y rápida, usando solo aceite, vinagre y sal, verás que, con estos tres ingredientes, cambiará notablemente la sazón de tus preparaciones.

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