El origen de la pasta aún es confuso hoy en día. Dicen que fue en China donde Marco Polo encontró este exquisito producto en uno de sus viajes a oriente, y de regreso a Europa lo introdujo en las recetas clásicas de la cocina.

Lo verdaderamente importante es su significado, la importancia y la flexibilidad que trae la pasta para realizar un gran número de preparaciones absolutamente deliciosas. Pasta corta, pasta larga o pasta rellena en las que sus formas, colores y sabores son casi incontables y es gracias a Italia donde la pasta, o lasagna como se le conocía antiguamente, llegaron al punto culmen de la gastronomía europea.

Un alimento que nos ha acompañado en momentos claves de la vida con un gran toque de sabor, convirtiendo esos instantes en experiencias inolvidables. Por esto te traemos la receta de la pasta casera, para que con tus propias manos prepares en tu hogar la mejor cena de tu vida.

Su preparación en sencilla, rápida y económica.

Ingredientes:

* 300 gr de harina.
* 3 Huevos.
* Agua.
* Aceite de oliva.
* Sal.
Comenzamos realizando un volcán con harina, quebramos los tres huevos dentro para amasar y mezclar los ingredientes, primero utilizando la yema de los dedos y después con las manos completas. Cuando tengamos una masa ligera y dura que no se pegue en las manos la dejamos reposar durante media hora cubierta con papel transparente de cocina. En caso de que la harina quede muy seca simplemente le añadimos un poco de agua, o, por el contrario, si la masa está muy húmeda le echamos un poco más de harina.

Luego, dividimos la masa en varias bolas y con la ayuda de un rodillo alisamos el contenido lo necesario para pasar la masa por la máquina de hacer pastas. A medida que la pasemos por los rodillos de la máquina, esta tomará más cuerpo hasta obtener el grosor deseado.

Al tener lista la masa en láminas, las enrollamos cada una suavemente, pero, debemos tener claro que la masa debe estar enharinada para evitar que se pegue y por último, cortar con el cuchillo con el grosor que quieres.

Por último, pasamos a cocer la pasta fresca en agua abundante con sal, así, la masa soltará la harina que tiene adherida. EL tiempo cambia de acuerdo con el grosor de la pasta que va desde los dos hasta los seis minutos. Podemos acompañar estas pastas caseras con aceite de oliva, orégano y unas julianas de jamón.

Ahora, disfruta de la deliciosa pasta casera con la persona que más quieras.

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