En varios momentos de la vida nos hemos encontrado en la doble posición de ser invitado y anfitrión, para ambos casos debemos estar atentos a que el servicio que sea impecable, limpio y bien presentado, pero cuidado, esto no significa que sea ostentoso, exorbitante o despampanante. La sutileza y el buen gusto van de la mano con esto.

Hoy quiero enseñarles cómo mejorar un plato, les mostrare una presentación común y una presentación limpia y elegante, usando el mismo plato, los mismos ingredientes y preparados de la misma manera. 

Voy a empezar por un detalle que tiene mucha importancia y son los espacios en blanco, y es que se debe encontrar un punto de equilibrio para servir un plato pues la idea no es que el comensal termine lleno o saturado con solo ver el plato servido.

Debemos resaltar los elementos importantes, algunos elementos pueden estar bajo la proteína principal para ayudar a resaltarla y darle protagonismo.

Las líneas de salsa las usamos muchas veces para llenar espacios vacíos o para darle secuencia y conexión de color a los ingredientes, estas deben ser sutiles y de colores que jueguen muy bien en el plato.

Los tipos y formas de cortes de los ingredientes serán un detalle pequeño pero clave para organizar tu plato.

Estos pocos pero importantes detalles le darán a tu creación un toque especial. ¡Recuerden que una imagen habla más que mil palabras!. 

Juan David Montoya